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EL FORUM EUROPEO INSTA AL CONSENSO EN EDUCACIÓN
Nuestro sistema educativo vive una vez más un período de incertidumbre y de esperanza. Así ocurre cada vez que se reabre un proceso de revisión o de reforma de su marco legislativo estatal. En el caso español, más que reabrirlo parece, por el contrario, que en la última década no hemos sido capaces de cerrarlo en ningún momento. Ni la LOGSE terminó de implantarse, ni la LOPEGCE a materializarse en serio, ni la LOCE llegó tan siquiera a ponerse en marcha si exceptuamos algunos aspectos de la evaluación del alumnado y de la selección de las direcciones.
¿Por qué esta inestabilidad en el espacio escolar? ¿Tan torpes somos que no logramos percibir los claros mensajes que lanzan el conjunto de la sociedad europea y todo el mundo desarrollado, señalando las prioridades en materia educativa? ¿Tan difícil es el reajuste de unas estructuras que ya no responden a las necesidades del siglo XXI? Las respuestas no guardan relación con una especial insolvencia general de nuestro país sino con una desgraciadamente escasa disposición al acuerdo entre nuestros responsables políticos.
Sabemos que en todas las sociedades desarrolladas, las reformas de los sistemas educativos no son fáciles. Nuestros países vecinos han vivido o viven similares desasosiegos, pero en la mayor parte de los casos se encuentran menos desorientados. Pocos como nosotros viven una situación tan confusa de solapamientos normativos y de distribución tan imprecisa de responsabilidades.
Es comprensible que la educación sea un escenario sensible a la confrontación ideológica. No en vano cualquiera que tenga una intención o un proyecto de sociedad futura pensará en primer lugar en educar para ella, y eso afecta a los políticos y a cuantos somos conscientes de tener una ideología. Pero hay límites que no se deben traspasar. La educación es un tema “de Estado” que requiere una responsabilidad algo más firme que la de quienes la interpretan como espacio de cosecha electoral inmediata. Las evaluaciones internacionales son una seria llamada al orden.
El futuro ya está aquí. Los retos europeos para el 2010 afectan ya esencialmente al servicio educativo. Pedimos altura de miras para alcanzar un gran acuerdo sobre esas referencias ineludibles: mejorar la calidad y la eficacia del sistema, facilitar el acceso de todos preservando la cohesión social y abrir la educación a las necesidades de la vida laboral a que debe conducir y a una sociedad global.
El espacio de acuerdo preferente ha de ser nuestro Parlamento y los órganos de coordinación sectorial de las distintas Comunidades Autónomas. A todos instamos al pacto sobre denominadores comunes. Los hay. Y estaremos atentos a los esfuerzos de cada cual. Merece la pena.
Arturo Pérez Collera Presidente del FEAE de España
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